El interés por el estudio y análisis del movimiento humano ha estado presente desde tiempos inmemoriales. Desde el objetivo de mejorar las prestaciones del guerrero en las contiendas bélicas, a explicar y razonar cuestiones de evolución y de índole sanitaria, hasta el creciente interés en la segunda mitad del siglo XIX en el ámbito del deporte y competición.
Principal aliado en las últimas décadas han sido los avances de la tecnología para el análisis del movimiento, de las fuerzas que lo provocan y de las que, a su vez, se desatan derivadas del propio movimiento.
El apoyo en estas tecnologías nos permiten agilizar los procesos de investigación, incluso realizarlos en el propio campo de juego, siendo de gran utilidad como complemento al excelente trabajo profesional con un feedback inmediato.